8 LOS REGALOS


La lista de boda simplifica, considerablemente, el momento de buscar el regalo para los contrayentes, ya que no solo quien regala intenta escoger algo de cierta utilidad sino que se esfuerza en que guste a la pareja, por este motivo actualmente el sistema de algunos centros comerciales desvirtúan el sentido del regalo ya que los novios no tienen porqué quedarse con ellos, sino que son canjeable incluso hasta por la luna de miel. Si se elige este sistema de lista de boda debemos tener en cuenta quien nos hace el regalo, ya que en una posterior visita a la nueva casa de los recién casados pueden pedir ver la ubicación dada a su presente.

Se debe agradecer personalmente el regalo cuando llegue a nuestro domicilio mediante llamada telefónica o carta.

Regalar no es una obligación, la invitación al enlace no implica el regalo, aunque es lo correcto tanto si se acude como si no, de ahí que no sea de buen gusto incluir el nombre del comercio en el que se ha escogido la lista de boda y por supuesto el nº de cuenta del banco en el que se debe hacer el ingreso, quien desee regalar dinero, lo entregará en cualquier otro momento, pero no se impondrá nunca ese tipo de regalo, salvo a los muy allegados.

Para quien regala:

Si se decide regalar dinero, debe tener en cuenta:

  1. Los billetes deben ser nuevos
  2. De mayor valor facial.
  3. Siempre dentro de sobre con una tarjeta que personalice el regalo.

Debemos informarnos de los gustos de quien vamos a regalar, se debe personalizar si es posible.
Si somos invitados por parte de cada uno de los novios y no tenemos relación con el otro miembro de la pareja, está permitido regalar joyas, relojes o cualquier otro artículo de uso personal

El presente debe ir acompañado de unas palabras amables para quien lo recibe, en este caso concreto deseando felicidad a los futuros contrayentes. De este modo se personaliza aún más.

Nunca debe mencionarse el precio del obsequio, ni siquiera insinuarlo, como tampoco hacer una excesiva alabanza del mismo, por su originalidad, rareza o exclusividad.

Debemos preocuparnos del envoltorio, que lo preparen como a nosotros nos gustaría recibirlo, es la primera impresión, por muy buen regalo que sea sino acompaña el envoltorio, desluce mucho. Hágame caso “nunca hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión”, esta frase es muy práctica para recordar.

Nunca se le ocurra entregar un regalo sin envolver. Es una muestra del poco interés que se tiene por el regalo y por la persona destinataria del mismo. No se le ocurra entregarlo en una simple bolsa o caja sin envolver. Si no es habilidoso/a envolviendo regalos, pida la ayuda o la colaboración de alguna persona que sea más hábil. Tan malo es dar un regalo sin envolver como un regalo mal envuelto (lleno de arrugas, malos dobleces, etc.).

Si el regalo no se entrega en mano y es enviado por una agencia de reparto, se deben realizar dos envoltorios. Uno clásico de embalaje para el exterior, y uno elegante para el interior.

Si alguno de los regalos que recibimos, no nos gusta. ¿Qué hacer con ellos?

Hay regalos que se pueden considerar de compromiso, hechos para cumplir y que no suelen tener una carga emocional o personal muy marcada. Pero, en cambio, hay otros, hechos con el corazón, con sentimiento, con cariño; la persona que lo regala ha puesto de su parte el mayor esfuerzo por agradar y acertar.

Dependiendo de quien haya realizado el regalo, de ahí la importancia de nominarlos, sabremos, en la medida de lo posible que debemos hacer con él.

Nunca volver a regalarlos, el mundo es un pañuelo y más de una vez el presente ha llegado, no se sabe como, a manos o a conocimiento de la primera persona que lo regaló.

En algunos casos, es factible realizar un cambio en el establecimiento donde se adquirió. Es una buena idea, siempre que no tenga el mal gusto de recuperar el dinero. Esta opción no es demasiado elegante ni adecuada para personas bien educadas.

En determinadas circunstancias de nuestra vida, aunque su vida social sea escasa, se verá en la necesidad de hacer un regalo de boda, pues ha recibido la invitación de alguien querido, deberá hacer un regalo para corresponder a un favor recibido o  tendrá que hacer un regalo por  diversas razones.

En estos casos, se emplea bastante tiempo en pensar y adquirir el regalo que cree más adecuado para lo ocasión. No duda en buscar y buscar para acertar con su regalo.

En estos caso lo mejor es guardarlo, como mucho cambiarlo si quien se lo regala le da esa opción y posteriormente indicar las ventajas del cambio.

No debe olvidar, que sea el regalo que sea siempre debe recibirlo y agradecerlo con agrado.

Recuerde que antes de hacer un regalo es bueno informarse sobre los gustos de los destinatarios, si no los conoce lo mejor es informarse en su entorno más cercano, amigos y familiares, siempre con una gran discreción para que el interesado no sepa nada. Cuando haga un regalo no piense en usted, en lo que a usted le gusta, sino en lo que le gusta al destinatario. Si no puede tener información, piense en regalos típicos o neutros que suelen servir para quedar bien.

Cuando un regalo no  gusta existen tres formas correctas de no utilizarlo:

1. Cambiarlo. Hoy en día en la mayor parte de los establecimientos, es posible cambiar los artículos.

2. Guardarlo. Es una de las mejores opciones.

3. Donarlo. Una buena opción cuando son regalos que no le gustan, no le van a ser útiles y que son de personas que rara vez, por no decir jamás van a pisar su casa. Muchas instituciones benéficas pueden sacarle un buen partido a este tipo de regalos (tómbolas, sorteos, etc. para recolectar fondos, por ejemplo).

No debemos olvidar que la persona que hace un regalo también debe ser comprensiva, y debe entender que puede ser que el regalo no guste y el destinatario opte por cambiarlo o tenerlo recogido. No debe enfadarse por ello o tomarlo a mal.

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