1. LA ELECCIÓN DE LA FECHA Y EL LUGAR
A parte de cumplir con ciertos requisitos de carácter obligatorio, debemos elegir donde y cuando nos queremos casar. Por lo general, por la alegría y temperatura que nos ofrece el sol, preferimos las épocas más cálidas del año (que no calurosas), aunque todo hay que decirlo, la boda de invierno es muy especial. Dependerá de cuestiones familiares, laborales y de disponibilidad de los distintos lugares y espacios deseados. A toda novia le hace ilusión casarse en la Catedral de su ciudad, aunque no siempre es posible, ya que por norma nos ofrecen fechas con mucho tiempo de antelación. |
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La particularidad de capillas y ermitas con especial significado para nosotros o nuestras familias por cualquier motivo, es la tendencia actual a la hora de escoger el rito católico. Por otro lado, los enclaves pintorescos al aire libre, son una elección perfecta en el caso de una ceremonia civil. También los Ayuntamientos ofrecen lugares nobles y solemnes. En cualquier caso, un dato importante que marcará nuestra decisión, será el número de invitados, pues no sería muy correcto invitar a 200 personas y hacer la ceremonia en una capilla en la que solo hay capacidad para 50 personas. Es muy importante, identificar el tipo de unión que se pretende organizar, el que mas se asocia con nuestro deseo e intentar personalizar ese día tan especial. Los recursos adecuados, se encuentran cuando tienes muy clara tu idea. Todo está ya muy visto en cuanto a bodas, a veces parece que son todas lo mismo. El consejo y guía de expertos organizadores de bodas, podrá ayudaros a envolver el ambiente que deseáis respirar ese día. |
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